por Pepe Escobar. En The Unz Review. Fotos del autor. Publicado originalmente el 1 de abril de 2025. Traducción verificada por Comunidad Saker Latinoamérica
Ansarulá no se rendirá y se enfrentará al Imperio en el Mar Rojo.
SANA’A, Yemen – No es sorprendente que el Imperio Romano la llamara Arabia Felix.
Son las 3 de la tarde en la plaza Al-Sabeen en el barrio Haddah de Saná el viernes 28 de marzo, Día de Al Quds, en Ramadán, sólo dos días antes del Eid al-Fikr, y la multitud de más de un millón de yemeníes se extiende hasta el horizonte, suavemente rodeada de colinas desnudas en la distancia y con la gran mezquita Al-Saleh enmarcando el primer plano.






El peregrino extranjero sube a un pequeño escenario y, tras todas sus peregrinaciones por el mundo y las tierras del Islam, sabe que en un instante debe agradecer encarecidamente a la multitud —y a esta nación— por ser tan nobles, tan rectos, tan intrépidos, portadores de tanta claridad moral y propósito. Deben saber que la Mayoría Global lo comprende instintivamente y los apoya.
No se trata tanto del apoyo a Palestina, que han mostrado en esta misma enorme plaza durante 17 meses sin parar, como se ha visto en redes sociales globales, sino sobre todo de la fuerza interior de Arabia Felix. Palestina Libre rima, y resuena, eternamente con Libertad para Yemen. Pueden ser héroes no solo por un día, como lo inmortalizó Bowie, el Camaleón Occidental: son héroes para la posteridad.
Una semana inmerso en el Yemen profundo es indescriptible. Tuve el privilegio de formar parte de un pequeño grupo, desde Oriente a Occidente, que rompió el bloqueo a Yemen, como nuestros amables anfitriones no dejaban de recordarnos. Fuimos principalmente invitados a una conferencia de gran alcance sobre Palestina titulada, muy apropiadamente, “Tú no estás sola”.
“Una semana inmerso en el Yemen profundo es indescriptible. Tuve el privilegio de formar parte de un pequeño grupo, desde Oriente a Occidente, que rompió el bloqueo a Yemen, como nuestros amables anfitriones no dejaban de recordarnos. Fuimos principalmente invitados a una conferencia de gran alcance sobre Palestina titulada, muy apropiadamente, ‘Tú no estás sola'”.
Pepe Escobar

Lo que nos impacta de inmediato es la ilimitada generosidad yemení y su natural encanto aristocrático y elegante. Son la personificación de la elegancia, no solo en cuanto a vestimenta, sino también en lo espiritual. Casi todas las noches de la semana pasada intenté transmitir esta magia a través de varios podcasts, como este y este otro. Además de las conversaciones con académicos, diplomáticos y altos miembros del Alto Consejo Político, el verdadero deleite en Yemen son los famosos intercambios personales, al estilo de Xi Jinping, sobre todo por la noche en los fascinantes zocos de Saada, en el noroeste, y la Ciudad Vieja de Saná.



Esta es la verdadera alma de Arabia, cuyos secretos perfuman el aire como el incienso que un Purificador vestido de blanco esparce alrededor de la mezquita al-Kabir en la Ciudad Vieja, con ciegos agazapados en la entrada masticando qat y absortos en meditación. Esta magia es lo que Alá mismo caracteriza en el Libro Sagrado en varios versículos y capítulos: una generosidad solo otorgada a los yemeníes.
Luchando contra una “coalición” de vasallos dispuestos
En medio de una cornucopia de reuniones y tazas del mejor café del planeta, un convoy de todoterrenos señuelo que surcan el crudo paisaje desde Saná hasta Saada, constantes promesas de solidaridad con Palestina y casos de cobardes bombardeos del CENTCOM (desde varios edificios civiles y residenciales hasta un hospital oncológico en construcción en Saada), pronto queda claro que Yemen está luchando otro capítulo letal, ahora contra el CENTCOM liderado por Trump 2.0, de lo que es una guerra de 10 años, iniciada el 26 de marzo de 2015.



Esa fue la primera guerra de la Historia, como la define el magistral libro Undeterred: Yemen In The Face of Decisive Storm, del Prof. Dr. Abdulaziz Saleh bin Habtoor – a quien tuve el honor de conocer en Saná – “en la que todos los países árabes ricos” (con excepción de Omán) se pusieron “bajo el manto del país imperialista más poderoso en una coalición profana contra el país más pobre de la Península Arábiga”.
Una “coalición” característica de vasallos voluntarios, liderada por Arabia Saudita y durante un tramo también los Emiratos Árabes Unidos, con Estados Unidos bajo el esquema de Obama-Biden “liderando desde atrás” y proporcionando las armas junto con los británicos, no solo bombardeó Yemen indiscriminadamente sino que también impuso un devastador bloqueo aéreo, terrestre y marítimo, impidiendo la llegada de medicinas, combustible y alimentos, y generando al menos 2,4 millones de desplazados y una epidemia de cólera.
No es casualidad que los advenedizos, sórdidos y ostentosos wahabíes de Arabia Saudita odien a Yemen con vehemencia. La guerra en Yemen, prácticamente durante décadas, como señaló el profesor bin Habtoor en nuestra reunión, ha sido el arma predilecta de una estafa familiar organizada por el Imperio Británico en la década de 1920 para extraer la riqueza de Arabia.
Obviamente, nadie en el Occidente colectivo, ahora fracturado, recuerda que Yemen se convirtió posteriormente en la guerra del “Príncipe Heredero” MbS. La existencia de su régimen, ahora predilecto de Trump 2.0, se basó desde el principio en ganar esta guerra, hasta que MbS se vio obligado a comprender que nunca podría lograrlo: solo en 2017, la guerra le costaba más de 300 000 millones de dólares. Tuvo que aceptar un armisticio.
No hay “victoria”: no contra estos héroes invencibles
El Occidente colectivo, con la memoria deteriorada y fracturada, tampoco recuerda que Britannia Rules the Waves se vio obligada a entregar su autoimaginado papel de dominadora global a los estadounidenses después de no poder someter una resistencia extremadamente feroz en –¿dónde más?– Yemen del Sur en los años 1960.
Eso abrió el camino a la demencia liderada por Arabia Saudita, aunque el patrón siguió siendo el mismo: los yemeníes simplemente no quieren renunciar a la fabulosa riqueza natural de su tierra natal para subsidiar la necesidad crónica del Imperio del Caos, las Mentiras y el Saqueo, de liquidez, garantías para nuevas manipulaciones de efectivo y, sobre todo, las materias primas que se encuentran bajo el rico suelo de Yemen.
Y eso nos lleva al actual e implacable bombardeo del CENTCOM contra edificios e infraestructuras civiles (la cursiva es mía) desde Saná hasta Saada y el puerto de Hodeidah, que no pudimos visitar porque sufre bombardeos prácticamente a diario. Por mucho que les explicáramos a nuestros interlocutores yemeníes nuestra preocupación por el desenfreno de la furia del Imperio, siempre respondían con una sonrisa: «Ganaremos». Esto puede provenir de Yahya Saree, el portavoz militar de las fuerzas armadas yemeníes, quien, contra toda expectativa de seguridad, nos visitó en nuestro hotel, o de un camello espectacular en el zoco de Saada.


Un daño adicional contra Yemen proviene de los Emiratos Árabes Unidos, socio privilegiado de Trump 2.0 en los negocios del Golfo Pérsico, que tiene primacía sobre los activos petroleros de Yemen y acceso a gran parte de la estratégica costa sur del país, invirtiendo fuertemente en la colonización de la isla de Socotra. Y luego están los representantes “no oficiales”, intermitentes, de saudíes y emiratíes: Al Qaeda en la Península Arábiga (AQAP) e ISIS/Daesh, armas predilectas de facciones selectas del Imperio del Caos, la Mentira y el Saqueo.
Mientras tanto, Ansarulá no cederá, mirando fijamente al Imperio en el Mar Rojo: “Cuando los soldados estadounidenses mueran en el Mar Rojo, ¿qué les dirán a su pueblo y a sus familias? ¿Dirán que murieron por la liberación de su país o que murieron para proteger a los terroristas sionistas?”
“Cuando los soldados estadounidenses mueran en el Mar Rojo, ¿qué les dirán a su pueblo y a sus familias? ¿Dirán que murieron por la liberación de su país o que murieron para proteger a los terroristas sionistas?”
Ansarulá
Inconquistable.

Be First to Comment